La autocaravana se ha convertido en una gran alternativa a la caravana remolcada que hemos visto toda la vida, porque nos permite mayor maniobrabilidad y porque van equipadas como una vivienda normal y permiten la libertad de parar donde se encuentre un lugar adecuado y poder hacer el almuerzo, dormir, etc.

Desde las más pequeñas (tipo furgoneta), hasta las más grandes, casi todas van equipadas con instalación de gas. Las más pequeñas solo tienen espacio para una cocina y/o cocina y horno. Las más grandes, cocina, nevera, calentador (termo) y, incluso, radiador de calefacción, que también funcionan con gas.

El “Reglamento de almacenamiento, suministro, distribución y uso de gases combustibles”, aprobado por Decreto del M.I. Gobierno en la sesión del 28 de febrero de 2018 y, publicado en el BOPA Nº 12, de 7 de marzo de 2018 establece, en su Anexo VII, “ITC-07: Instalaciones de gases licuados del petróleo (GLP) de uso doméstico en caravanas y autocaravanas”, y concretamente en el artículo 5, las condiciones de Mantenimiento e inspecciones periódicas.

Este artículo dice lo siguiente:

“Los usuarios de las instalaciones son los responsables de la conservación y del buen uso de estas instalaciones.

A tal efecto, cada cinco años deben pasar una inspección periódica de la instalación por una empresa de inspección y control autorizada que debe realizar las revisiones de control periódicas de acuerdo con lo que prevé la norma EN 1949.

Una vez superadas de forma satisfactoria las revisiones de control, la empresa de inspección y control debe emitir un certificado de revisión que debe entregar al departamento competente para que pueda registrarlo. Este documento registrado debe constar con la documentación del vehículo, a los efectos pertinentes de revisión por las autoridades competentes en la Ley del Código de la circulación así como en las revisiones obligatorias periódicas del vehículo (ITV)”.

¿Qué quiere decir esto?

Que el usuario del vehículo (y, por tanto, de la instalación de gas), es el responsable de que esta esté en condiciones adecuadas para su uso. Es decir, como usuarios del vehículo, debemos preocuparnos de que este esté en condiciones y cumpla las normas pertinentes.

Que cada 5 años, hay que ir a un organismo de inspección y control autorizado, para realizar la revisión de la instalación. No realizar esta revisión significa que el vehículo no pasará la ITV (Inspección Técnica de Vehículos) y, por tanto, no podrá circular, con las consecuencias que pueden suceder en caso de accidente.

También hay que saber que si por cualquier motivo, la policía nos para (y puede ser la policía de cualquier país por el que circulemos), pueden pedirnos esta documentación y, en caso de no llevarla, pueden inmovilizar el vehículo. Asimismo, cada vez más, los campings de toda Europa piden esta documentación para poder acceder.

No obstante, el hecho de tener toda la documentación en regla nos permite, en caso de incidente/accidente, que el seguro se haga cargo de los gastos que estén contratados.

¿Por qué debo hacer las revisiones periódicas reglamentarias?

Pues, más allá de todos los aspectos legales que hemos mencionado, por una cuestión básica como es la SEGURIDAD.

Hacer la revisión periódica de la instalación de gas, garantiza que esta instalación del vehículo es correcta. Se comprueba el funcionamiento de llaves (tanto de paso como de reductores de presión), las ventilaciones, la sujeción de las bombonas de gas, la caducidad del tubo flexible que une las bombonas con la instalación; se hace una prueba de estanquidad para asegurar que no hay pérdidas en la instalación. Se comprueba que la instalación no haya sido modificada y, en este caso, se solicitaría el Proyecto de Ingeniería que ha llevado a cabo la modificación. En definitiva, nos aseguramos de que la instalación cumple las normas y sea segura.

Jordi Pascual

Técnico de Instalaciones en Pirineu Inspección y Control